Marruecos, mi primera incursión africana (III): de Marrakech a M´Hamid

¡¡La bes!!

Después de las entradas explicando las Bases del Viaje y los Datos Prácticos e Itinerario, llega el primero de tres posts en los que os desgranaré cada uno de los doce días de viaje por Marruecos. Concretamente, en este post os detallaré todo lo que hicimos en los primeros cuatro días de viaje, desde que llegué al aeropuerto de Marrakech hasta que nos fuimos a dormir en el desierto de Erg Lihoudi. Seguid leyendo y sabréis todo lo que hicimos esos 4 días de trepidantes aventuras, historias, datos y anécdotas.

Itinerario

Día 1: Marrakech

El día D llegó. Un 11 de Noviembre mi amigo Aligi y yo, cogimos un vuelo de Ryanair que nos llevaría desde Madrid a Marrakech, al Aeropuerto Internacional de Menara, localizado a escasos 6 kilómetros del suroeste de la ciudad. Es pequeño pero moderno en arquitectura y con bastantes servicios a tu disposición como cambios de divisa a un buen ratio € por dirham marroquí, y bastantes casas de alquiler de coches.

Al cruzar la puerta de salidas, ya de noche puesto que aterrizamos pasadas las 22 horas, nos estaba esperando una de las sorpresas de este viaje, Adil, un chico marroquí de 22 años originario de M´Hamid pero estudiante universitario de Inglés en Marrakech, al cual contactamos y conocimos por Couchsurfing. Vino acompañado de Yassin, íntimo amigo suyo de la infancia, y nos recogieron con el coche de este último. Un auténtico lujo de sorpresa puesto que inicialmente íbamos a ir a casa de Adil en taxi ya que a esas horas ya no quedaban buses locales.

Ya en el coche de camino a su casa, pudimos comprobar desde la ventanilla un poco de la noche de Marrakech y ver ya una pequeña muestra de los muros de la hermosa medina de esta ciudad. Ya en su casa, y tras despedirnos de Yassin, conocimos al compañero de habitación de Adil, un chico encantador llamado Kacem, con el cual pudimos hablar sin problema en inglés. Estos chicos, eran un espectáculo, nada adoctrinados por la sociedad, muy sabios e inteligentes, con mucho sentido del humor, y unas de las mejores experiencias de mi vida con Couchsurfing, ya que fueron amables, con interés en nuestra cultura, sociedad y viajes.

Aligi, Adil y Kacem

Aligi, Adil y Kacem

Diversidad en el zoco de Marrakech

Diversidad en el zoco de Marrakech

El monarca siempre presente en los negocios

El monarca siempre presente en los negocios

Ya hechas las presentaciones de rigor y dejadas las mochilas, Adil, Kacem, Aligi y yo, fuimos dando un paseo por su vecindario hasta salir a una avenida principal que cruza parte del exterior de la medina para encontrar algo abierto, ya que teníamos que comprar algo de pan y verduras puesto que nos iban a cocinar un tajín de verduras en honor a mi amigo Aligi, gran vegetariano. Por cierto, el pan, importante aquí, ya que todo se come con él, y de hecho es usado a modo de cubierto por casi todo el mundo aquí. Amo comer con las manos, cosa que ya descubrí en Malasia meses atrás.

Cocinaron, nos enseñaron un poco el sistema para cocinar el tajín, que básicamente y muy resumido es colocar sobre una fuente de barro y sobre el fuego los ingredientes que quieres utilizar, en este caso patata, tomate, cebolla, zanahoria, y las especias en abundancia y al gusto, lo que le da ese olor y sabor tan intensos. Todo esto se tapa y a esperar. Mientras, una agradable conversación sentados en el suelo de la cocina.

Tras la cena hablamos un poco más en la habitación y nos enseñó donde dormiríamos para ya acostarnos puesto que al día siguiente nos esperaba un buen tute para conocer bien la ciudad.

Las granadas del país

Las granadas del país

Minarete de Koutoubia en Marrakech

Minarete de Koutoubia en Marrakech

Desayuno marroquí en casa de mi Couchsurfer Adil

Desayuno marroquí en casa de mi Couchsurfer Adil

Día 2: Marrakech

Nos esperaba un día de emociones por la ciudad marroquí. Marrakech ofrece mil y una posibilidades de paseos y lugares que conocer, pero la mayoría de interés, y los cuales visitamos, se encuentran dentro de los 19 kilómetros de murallas de la medina.

Como toca, salimos pronto y volvimos tarde. Tras el desayunazo local que nos metimos entre pecho y espalda, el de la foto de arriba, Adil, Aligi y yo nos fuimos a la parada del bus local para experimentarlo, pero tras dos buses llenos nos decidimos por el Grand Taxi. Este es un transporte que vendría a ser un taxi compartido. Son taxis que recorren una ruta y en los que se pueden subir 6 personas a parte del conductor, por 5 MAD por persona. 2 personas en el copiloto y 4 atrás. Destino: el Minarete de Koutoubia. A modo de recordatorio, 1 € equivale, para no liarnos mucho a 10 MAD (realmente son 11 MAD pero para agilizar el cálculo de los costes que iré poniendo).

Supongo que a la gente que conocéis Sevilla, esta obra arquitectónica del siglo XII os sonará, puesto que sirvió de referencia para la construcción de la Giralda. De 70 metros de alto, piérdete en los alrededores de Djemaa el Fna y búscalo para orientarte. Tras pasear por sus jardines y alrededores, y dejando atrás la Avenida Mohammed  V,  varias son las calles y boulevares que te llevan al epicentro de la Medina, la Plaza Djemma el-Fna.

El teatro callejero o halqa que alberga esta plaza es reconocido como Patrimonio Cltural de la Unesco y alberga un escenario muy diferente de día y de noche, por lo que recomiendo fuertemente visitarla en ambos momentos. Y todo ello desde el año 1050 en el que se utilizaba la plaza para las ejecuciones públicas. De día, desde encantadores de serpientes, pasando por vendedores de móviles de 3º mano (aquí es donde vienen a parar muchos de los que no queremos en nuestros países tan “hiperdesarrollados”) y tatuadoras de henna, hasta numerosos puestos con naranjas y dátiles. Sin embargo, no es hasta que se alargan las sombras que esta plaza no termina de hervir en movimiento, y oleadas de hombres comienzan el montaje de las estructuras que servirán para cobijar a los restaurantes cuyos humos coprotagonizarán el movimiento de la plaza.

El otro protagonista, es el espectáculo en esencia, desde muchos grupos de música en vivo, hasta trucos de magia o monólogos. Todos ellos aseguran una buena muchedumbre a su alrededor.

OJO: Djemaa el-Fna es un lugar muy famoso y por lo tanto muy turístico. Si bien hay presencia policial, los carteristas abundan y también es normal verse acosado por algún actor de espectáculo que ha visto o cree que has robado una foto sin darle algún dirham. Pueden llegar a ser insistentes por lo que animo a usar el ingenio para sacar alguna foto sin ser visto o simplemente darles algo de dinero.

DATO: A pesar de ser un país de comerciantes y donde es agradable poder regatear, en ningún momento me sentí realmente presionado o abrumado, y bastaba con unas pocas pero firmes negativas para quitarme a algún vendedor de en medio. Por favor, no dejéis de regatear, forma parte de la cultura.

Interior de el Palacio del Magnificente

Interior de el Palacio del Magnificente

Gastronomía marroquí: una omelette

Gastronomía marroquí: una omelette

Los alrededores de la plaza dan para muchas horas, para perderte y reperderte por los zocos y merendar muchas cosas como zumos y pastas (12 MAD). Por suerte, contamos con la compañía de Adil cuya orientación era espectacular. Tras varias horas de caminata, fuimos a hacer un trámite para poder viajar con nuestro coche alquilado al día siguiente, y fuimos a comer (25 MAD) a uno de los muchos puestos en Djemaa el-Fna donde trabaja un amigo de Adil. Recobramos fuerzas y nos dirigimos al Palacio el Magnificiente donde por 10 MAD pudimos recorrer durante un buen rato sus patios y jardines. Es un lugar muy agradable para descansar y contemplar sus paredes repletas de azulejos.

TRÁMITE: Como ya sabéis, Aligi y yo alquilamos un coche durante 4 días e invitamos a Adil a que se uniera a nosotros. Pues bien, no deja de ser visto como extraño y por lo tanto lo controlan, que un local viaje con occidentales sin ser su guía u obtener algún tipo de beneficio. Pues bien, el papeleo en cuestión es hacer como una declaración en un escrito tipo word con nuestros nombres y pasaportes en la que admitimos que él es nuestro amigo y que consentimos que viaje con nosotros. Este documento junto con una copia de nuestros pasaportes hay que presentarlo en policía para que lo sellen. Pueden requerirlo en cualquier momento y pararte por las calles o la carretera (nunca lo sellamos, pero en principio con el papel pasaríamos el trago). Sobre esto y una anécdota hablaré en la próxima entrada.

Tras largas horas de caminata volvimos de noche a la plaza Djemaa el-Fna para ir a uno de los obligados por hacer. Subir a una de las varias terrazas que hay desde las cuales obtener una fotografía nocturna del lugar. Algo de mucha belleza. Ya que una terraza no era suficiente, nosotros subimos a dos, y es complicado acceder a ellas sin consumir a precios elevados (por elevados me refiero por encima de la media eh, no nada descabellado, como unos 2 € por cocacola o un poco menos por un té de menta).

Dos terrazas, porque a la primera quedamos con un grupo de gente británico-estadounidense que Adil había conocido días atrás por Couchsurfing, y a la segunda porque Adil había quedado con 3 amigos suyos, Issam, Achraf y Yassin, mientras esperábamos a Adam el chico de la República Checa que se uniría desde entonces a nuestro viaje. Una vez reunidos todos, tomamos algo, cenamos unos cuantos (25 MAD), y nos fuimos a casa de Adil para recoger nuestros mochilas e ir a dormir a casa de su amigo Yassin, cuyo padre trabaja para el gobierno con lo cual podéis imaginar el casoplón donde vivía. Eramos en total 11 personas en la casa, y tras unos vodkas que nos sirvieron, nos fuimos a dormir puesto que esperaba otro largo día con madrugón a la mañana siguiente.

DATO: La venta de alcohol está prohibida en prácticamente cualquier negocio y es muy raro ver a algún marroquí beber en bares o restaurantes, lo que no quita que de puertas para dentro alguno de ellos beba. Es muy feo pedir por alcohol a no ser que ellos directamente te ofrezcan y compartas con ellos.

Fuente en el Palacio del Magnificente en Marrakech

Fuente en el Palacio del Magnificente en Marrakech

Hombre de sonrisa amigable

Hombre de sonrisa amigable

Mirada furtiva de una mujer local en Marrakech

Mirada furtiva de una mujer local en Marrakech

Día 3: Marrakech – Ouarzazate – Agdz

Madrugón y día de cambios sobre la marcha. El objetivo del día era llegar a M´Hamid pero ya en la ruta vimos que era misión imposible ya que deberíamos pasar absolutamente todo el día en la carretera sin apenas parar y tampoco era plan. Despertamos muy pronto y el nuevo equipo A formado por Adam, Aligi, Adil y Alejandro fue, conducido por Achraf, hasta el aeropuerto de Menara para iniciar los trámites de recogida del coche que previamente habíamos alquilado desde España Aligi y yo.

¿La buena noticia? Adam pagaría un tercio de todos los gastos que el coche generara, es más sin él no podríamos haberlo recogido. ¿Y porqué? No aceptaban nuestras tarjetas para hacer el bloqueo del dinero, y él muy amablemente se puso de 2º conductor para pasar su tarjeta y voilá, funcionó. Tras solucionar estas primeras diligencias, en marcha a una gasolinera, llenar el depósito y desayunar (20 MAD).

Gastos de gasolina de este día: Coche lleno 29,46 litros / 357,06 MAD / 12,12 MAD por litro / pagamos 120 MAD por persona

Gastos coche: 

  1. 142,5 € alquiler del coche por 4 días de las 08.00 del 13/11 a las 12.00 del 17/11
  2. 47,5 € por persona gasto anterior
  3. Tasa 2º conductor 300 MAD o 100 MAD por persona

Finalmente el objetivo del día fue llegar de Marrakech a Agdz y pernoctar ahí. Un objetivo, según Google Maps (inocentes nosotros) de 274 kilómetros por la carretera N-9 y que se podía hacer en 3 horas y 53 minutos sin tráfico. Recalco. Sin tráfico. A pesar de que las nuevas carreteras han agilizado los trayectos, no son autopistas en esta dirección y siempre, siempre, hay tráfico con caravanas de camiones yendo a 20 kilómetros por hora (sin exagerar) cruzando los puertos de montaña. Además hay mucho control policial y muchos puntos en los que hay que aminorar la velocidad y tener contacto ocular con ellos para ver si te detienen o no.

La carretera N-9 pasa por lugares preciosos donde cruzarás las montañas, verás ovejas, poblados de adobe, gente yendo o volviendo de la mezquita, puestos ambulantes de minerales y demás recuerdos, muchos niños y alguna que otra ciudad donde merece la pena pararse. Hicimos varías breves paradas, pero donde más nos detuvimos de camino a Agdz fue en Ouarzazate.

Poblados de adobe en la N-9

Poblados de adobe en la N-9

De vuelta de la Universidad en Ouarzazate

De vuelta de la Universidad en Ouarzazate

Esta ciudad, no es de una gran belleza salvo por algunos puntos de interés. Se hizo famosa a partir de la década de los 50 después de que el Protectorado francés dejara la ciudad, ya que se crearon lo estudios de “Ouallywood” encargados de conseguir escenarios para películas como El cielo protector o Gladiator y hacer supuestas ambientaciones de escenarios del Tibet, la antigua Roma, Somalia y Egipto.

Además visitamos la Kasba Taourirt desde fuera, muy fotografiable y a la cual volveríamos de noche a nuestro regreso hacia Marrakech en unos días. Esta kasba llamó la atención de la Unesco que decidió encargarse de restaurar pequeñas secciones. Aprovechamos para visitar a una amiga de Adil en la Universidad de la ciudad, ver el ambiente universitario y comer algo (30 MAD).

A media tarde pusimos rumbo a Agdz entrando ya en el famoso Valle del Draa, para ver desde el coche un atardecer espectacular. Llegamos a la ciudad ya de noche y nos dio tiempo a encontrar 2 habitaciones dobles en el Hotel des Palmiers (50 MAD/persona), cenar (20 MAD), hacer unas compras de agua y elementos de higiene (20 MAD) y dar un pequeño paseo nocturno para darnos cuenta ya que camino del desierto las noches cada vez nos permiten ver más las hermosas estrellas.

Atardecer llegando a Agdz

Atardecer llegando a Agdz

Kasba Taourirt en Ouarzazate

Kasba Taourirt en Ouarzazate

Vistas desde la carretera dejando Marrakech dirección el Valle del Draa

Vistas desde la carretera dejando Marrakech dirección el Valle del Draa

Día 4: Agdz – Zagora – M´Hamid

Ya en el cuarto día, una vez despiertos pudimos disfrutar de un buen desayuno en la plaza central del pueblo y rodearnos de gente local. Después de eso nos acercamos a la Kasba del Caïd,  de 170 años y que pertenecía al líder (caïd) de Agdz, y cuyos descendientes son aún los propietarios.  En la kasba también recolectan y venden de los mejores dátiles de la región. Por 30 MAD puedes visitarla con guía con unas estupendas anécdotas históricas y terminando sobre una panorámica de los palmerales, las montañas y la fortaleza de Tamnougalt.

Después de esta visita, regresamos al coche y pusimos rumbo a Zagora siguiendo la carretera N-9 paralela al huerto comunitario de Hart Chaou. Entre Agdz y Zagora hay 92,4 kilómetros. A ésta llegamos sobre la hora de comer y nos juntamos con un amigo de Adil y yo probé el tajín bereber. Nos gastamos en la comida 66 MAD. Zagora es una ciudad que no tiene ningún encanto salvo para proveerte de comida y bebida y poder contratar a última hora alguna excursión para el desierto.

Hombre pensativo

Hombre pensativo

Aladil y yo

Aladil y yo

A partir de Zagora el camino se complica y pasando varios puertos de montaña por carreteras de tierra en su mayoría, se llega tras recorrer 96,5 kilómetros a la puerta del Erg Chigaga, M´Hamid ciudad de caravaseres y cuna de nuestro amigo Adil. Antes de eso llenamos de nuevo el depósito del coche poniendo 336 MAD, 112 MAD por persona. Y si no os lo había dicho, nuestro amigo, como nosotros podemos tener un perro, él tiene a su camello Aladil cuidado por su primo mientras él está en Marrakech.

Después de dejar bien aparcado nuestro coche, nos presentaron a nuestros 3 camellos (Adil iría caminando), cargamos nuestras mochilas y nos pusimos de camino y viendo el espectacular atardecer a nuestro campamento, regentado por amigos de Adil y del que hablaré en la próxima entrada, en el Erg Lihoudi o desierto de los judíos. Después de hora y media llegamos al campamento, nos dieron nuestra haima con 4 camas, cenamos un sabroso tajín en la haima de la gente que trabajaba en el lugar y realizamos una de las experiencias más espectaculares del viaje. Sacamos una gran alfombra sobre la arena y una montaña de mantas para ver las estrellas hasta pasadas la 1 de la madrugada y no morir de frío y terminar el día durmiendo como bebés.

La próxima entrada que desgrana los siguientes cuatro días entre el Erg Lihoudi y Armed en el Alto Atlas la publicaré en unos días.

 

Interior de la Kasba del Caïd en Agdz

Interior de la Kasba del Caïd en Agdz

Kasba del Caïd en Agdz

Kasba del Caïd en Agdz

Puertas con encanto en Agdz

Puertas con encanto en Agdz

Alejandro Arroyo

Mi nombre es Alejandro Arroyo y soy un apasionado de los viajes. En mi trayectoria viajera figuran un viaje en Interrail, otro por el Transmongoliano, estancias de varios meses en Suecia y Chile, escapadas por Europa y actualmente me encuentro en un viaje de 7 meses por el Sudeste Asiático. Soy Licenciado en Psicología, buceador Avanzado y amante de los deportes extremos y la naturaleza.

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